08 SEÑALES
Otros de los párrafos que pronto podrás leer en mi próximo libro.
…
Fue así que llegue a mi primera sesión con Mafer, quien era Psicoanalista.
Vale, ¿Has hablado con tu mamá sobre estas pesadillas?
No, con nadie.
Te dejaré de tarea una sola cosa, cuéntale a tu mamá sobre esto y la siguiente semana me platicas como te fue.
Los padres tienen una extraña, pero poderosa forma de protegernos de lo que nos duele. Siempre con amor y desde el amor. El cerebro también tiene una extraña, pero única manera de crear una historia “lógica” para todo aquello que no entendemos, pero a lo que le necesitamos dar una respuesta.
Tuve la plática con mi madre y ese día todo cambio. Ese decidí dejar de nadar en la superficie. Ese día le prometí a la Valeria de 4 años que pasara lo que pasara, así fuera a una velocidad lenta y con algunas paradas iría a lo más profundo de mi océano hasta encontrar y entender el porqué de mi historia.
El camino no ha sido fácil, pero ese es el chiste de la vida ¿no?.
Caer, levantarnos, ir rápido, luego más lento. Parar y descansar para recargarnos y volar. Llorar y sentir profundo dolor, para entonces reír con fuerza y enmarcar los momentos de felicidad pura, sentir. De eso se trata la vida, de sentir a nuestra manera, ritmo y tiempo. Con nuestras reglas. Con libertad.
Las pesadillas pararon.
Aún no llego a lo más profundo del océano. A veces subo a la superficie en señal de tregua con mi camino, después vuelvo y sigo nadando hasta llegar un poco más profundo, una capa más, confiando en que en todo momento habrá oxigeno para mi, porque las respuestas poco a poco han ido llegando y la luz que tanto buscaba al final del túnel, en las profundidades la encontré.
Me encontré.
VL

