Agosto
Recordatorio que de esto se trata la vida. De este baile entre las posibilidades que tenemos para experimentarnos y buscar siempre esa coherencia y fidelidad a lo que en esta etapa necesitamos.
Agosto fue de mucho movimiento. No solo para mí, vi como para muchos, mucho fue de explosiones, tormentas, subidas y bajadas, muy bajas. Pero creo fielmente que Agosto vino con esta energía de cambio y quiebre para que Septiembre llegara con las preguntas correctas que nos ayuden a aterrizar y acomodar todo lo que ahorita está en explosión. Todo lo que ahorita está en el aire flotando como piezas de un rompecabezas y a las que podemos dar luz y ver con más claridad.
Un rompecabezas que, como cada cierto tiempo, toca rearmar y elegir sabiamente qué debe, puede y queremos que siga en esta etapa, en este ciclo, y que, de todas estas piezas, simplemente ya no embona y es hora de soltar y dejar que el tiempo las trasmute.
Estas semanas han sido de mucho. De muchas preguntas en el aire. De mucho abrir los ojos y ver las situaciones en perspectiva. De mucho soltar el control de lo que ya no cae en mi cancha. De muchos límites. De mucha emoción e ilusión, pero también de muchas lágrimas de frustración. Estas semanas han sido de tanto amor que no puedo más que agradecer una y otra vez, pero también de esta sensación de cansancio y sentir que ya no puedo más con esto o aquello.
Y entonces vuelvo a recordarme que la vida es así, porque esto es lo que implica el estar dispuesta a vivirlo todo, sentirlo todo y abrazarlo todo. Que la vida es un constante baile entre lo que en esencia soy, lo que celebro y abrazo de mí misma, y luego lo que también soy, pero que evito muchas veces mostrar y enfrentar porque justo es ahí, estando en la sombra que los retos llegan, los aprendizajes aterrizan, las preguntas incómodas me bombardean y la responsabilidad de que hacer con todo eso es solo mía. Y entonces toca decidir si seguir bailando para encontrar este equilibrio, esta mejor versión de mí para mí y quienes me rodean, aceptando el hecho de que soy un ser dual e imperfecto o vendarme los ojos y victimizarme, culpar al de enfrente o a las circunstancias y esperar a que alguien más tome control y responsabilidad de lo que me toca. En pocas palabras, dejar que el Universo me repita la misma situación tantas veces hasta que esté dispuesta a hacerme cargo y sanar lo que ya estoy lista para sanar. A ver, lo que ya estoy lista para ver.
Este mes decidí hacerme responsable y a pesar de que nada se a sentido más ligero y tampoco más cómodo si que me hace sentir más valiente, más coherente y más en control, consciente de lo que tomo y lo que dejo ir.
—Vale Leal

