Baile entre esferas
Recuerdo exactamente el momento en que expliqué esta teoría a quien estaba a lado de mí con el corazón roto.
Siempre he pensado que nuestra vida se compone de diferentes macro y microesferas.
Por ejemplo, unas de mis macro esferas es mi familia, y dentro de ella están las micro, que se podrían definir como cada una de las personas, los valores, los recuerdos y aprendizajes que vivo desde aquí.
Recuerdo exactamente el momento en que expliqué esta teoría a quien estaba a lado de mí con el corazón roto. Hoy, el ya sano y yo confirmo nuevamente esta teoría.
Tiempo atrás tenía esta idea de que con el cúmulo de terapias, herramientas y aprendizajes llegaría un punto en el que mi vida se sentiría como ir en línea recta, que las subidas y bajadas las transitaría con tanta fluidez que ni siquiera sentiría el cambio de pendiente. Después aprendí que no, no funciona así.
Este camino de aprendizaje, de “a prueba y error”, de subidas y bajadas, bastante pronunciadas, me ha acercado a conocer qué esferas macro y micro son las que me componen, porque diferente a lo que creen muchos, genuinamente pienso que no para todos son, ni pesan igual estas esferas. Somos tan diferentes, que me parece egoísta el seguir con este juego de la comparación.
Esta semana fue una de esas semanas en las que sentí que todo colapsó. Cuando lo vi en perspectiva, me di cuenta de que solo una macro esfera se tabaleó, porque dentro de ella una micro hizo explosión. Dolió bastante, duele bastante.
A lo que voy con todo esto, es que conocer que es lo que nos compone, que es lo que representa valor para nosotros, que es lo que nos expande, nos suma y nos empuja a la meta que queremos llegar hace más sencillo el baile entre estas esferas, hace más sencillo el ver todo desde otra perspectiva o acércanos a quienes nos ayudaran a verlo todo desde este lugar.
Es imposible que la vida se sienta como ir en línea recta, porque ¿qué chiste tendría?, ¿qué emociones habría?, ¿qué aprendizajes integraríamos?, ¿cómo creceríamos? Lo que sí es posible y está en nuestras manos es conocer estas esferas y reconocer qué puntos tocan de nosotros. Entender que cuando una de estas se quiebra existen muchas más sosteniéndonos, y que al existir ese espacio, una nueva microesfera se creara, una que si conecte con quien en este momento somos, que cree armonía con todas las demás y que entonces no exista espacio al colapso, sino un baile en el que duela un poquito menos usar los zapatos que traemos, en el que sea un poquito más fácil seguir el ritmo y también que sea un baile en el que permitamos que quienes nos aman nos acompañen y bailen al ritmo de nosotros.
VL
IG: leal_ati


