No todo en la vida es blanco o negro. Es claro que vivimos en una escala de infinidad de luces y sombras, pero no permanecemos en un solo lado de los extremos.
No es algo que siempre sentí así, pero ahora solo no puedo dejar de percibirlo y entenderlo de esta forma. A pesar de esto, la realidad es que hay momentos que parecieran sentirse solo de un lado de la balanza o muy cargados al negro o en el exceso de luz, ambos son los que perduran para siempre en nuestra memoria. Los que en conversaciones salen como anécdotas. Los que nos retan a aprender o a dejarnos ir. Son estos momentos los que nos mueven todo cuando vuelven a nosotros.
Pero justo esta es la parte importante, entender que solo son momentos, pequeños momentos que conforman solo pequeñas partes del día, no de toda la vida.
Lo que sucede en medio de estos colores suele ser lo que más desapercibido pasa. Y creo que es la parte en la que olvidamos estar presentes. Yo muchas veces lo olvido.
Las risas espontáneas.
Las cenas no planeadas.
El haber encontrado estacionamiento cerca de la tienda.
El cafe nuevo que descubrí.
El abrazo que necesitaba y llego sin pedirlo.
El verme al espejo y sentirme amada por mi.
El mensaje por la mañana de mamá o papá.
El te amo antes de terminar el día.
El tráfico fluido.
La lista de pendientes tachados.
Lo delicioso que estuvo la comida.
El nuevo libro que inicie.
No existen dias de luz y sombra, existen momentos de luz y sombra y en medio de esos momentos hay infinidad de micromomentos que los abrazan, en donde escalas de colores se presenta y hace todo más llevadero, más ligero, más acompañado si así lo queremos.
Creo que estar presentes podría ser la única forma de transitar vida con una actitud que siempre termine por sumarnos algo de alguna forma, que siempre termine por sentirse que sucede para nosotros.
VL
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