Julio.
No te quiero poner altas expectativas, pero me es imposible no estar esperando ya algo de ti. Como cuando era niña y estaba por comenzar el nuevo curso escolar. Recuerdo que antes de irme a dormir, revisaba una y otra vez tener todo en su lugar, todo listo. Esa noche no dormía, simplemente no podía aguantarme las ganas por iniciar ya. Por ver qué tan diferente era ser de un grado más alto. Por ver a mis amigos, por estrenar todos los nuevos colores y libretas, simplemente porque algo dentro de mí me decía que cosas extraordinarias estaban por suceder. Lo creía, lo sentía, lo esperaba y de alguna forma siempre sucedía.
Entonces, julio, no quiero que sientas presión, pero me encantaría que me mostraras las puertas que ya están abiertas para mí, pero que hoy no logro ver. Empújame a ellas, no me avises y tampoco esperes a que te dé permiso para hacerlo, ¡solo hazlo! Porque preparada ya estoy. Lléname de valor para no permitir que la mente me traicione, para atreverme, para no conformarme y para confiar.
Julio empújame por puertas que marquen un antes y un después. Empújame por puertas que sacudan todo, y resignifiquen todo lo que ya no se siente alineado a mí. En donde el aire se sienta fresco, la energía sea nueva y las ganas sean tan grandes que mantengan todos mis sentidos alertas y listos para accionar. Que mi alma arda en creatividad y ambición por sentirme capaz de lograr todo
Julio empújame por puertas que siempre tengan claro mi valor, mi por qué y mi para qué. Por puertas que me recuerden que merezco todo lo increíble y extraordinario que hay detrás de estas.
Julio, no te quiero poner altas expectativas, pero me es imposible no estar esperando ya algo de ti cuando sé todo lo que eres capaz de ofrecerme si tan solo me abro a la posibilidad de sentirme merecedora de esto que ya es mío. Porque si los sueños están es porque indiscutiblemente estoy lista para habitarlos.
—Vale Leal

