Creo que la vida va de letras.
De los momentos que vuelvo letras para no olvidar.
De los abrazos que busco enmarcar.
De los besos que busco traducir.
Creo que la vida va de letras porque cuando veo la emoción o sentimiento resumido en una palabra, entonces hay claridad, hay sentido y hay camino. Es un lenguaje tan universal que no existe espacio a la duda. Es lo que es y ya. Un te amo, un te extraño, un sí o un no, un nunca, tienen el mismo significado para ti, para mí, para todos. No hay nada entre líneas, no hay sombras y, aunque para todo, hay matices; con las letras no hay extremos.
Creo que la vida va de letras y benditas sean las letras que hacen todo más sencillo, más bello o más desgarrador, pero en todo caso siempre me regalan más luz para transitar mi camino. Hacen todo más inolvidable, porque una vez que dejó escapar unas cuantas de ellas ya no hay vuelta atrás, ya no hay nada que las borre, las diluya o las resignifique. Son lo que son y su poder es infinito.
Creo que la vida va de letras y de su magia única de hacer conmigo lo que ellas quieren.
—Vale Leal

