Tengo días cuestionándome que son los hábitos para mí.
Crecí con la creencia de esta fórmula mágica. Una teoría que con el pasar del tiempo veía y escuchaba en todas partes como la verdad absoluta.
Buenos hábitos + Constancia + Disciplina = Una vida feliz, ligera y con dirección al instante y en todo momento.
Si y no. He aprendido que lo que son buenos hábitos para mí, no precisamente lo son para otra persona, quizá no conectan con ellos o no los mueven. Ahora entiendo que lo que funciona como constancia para otros no es lo mismo que funciona para mí y lo mismo pasa con la disciplina ¿Que abarca ser disciplinado emocionalmente?
Ha sido un alivio para mi cuerpo y mente entender que al menos en esta etapa de mi vida para mí no aplica como para muchos y que quizá allá afuera haya muchas personas sintiendo esto.
Hago journaling desde que tengo uso de razón. Esto inicio como cartas que algunas veces entregaba, otras guardaba y muchas otras destruía, pero al final todas tenían el mismo objetivo: sacar la emoción que me invadía adentro y de alguna forma darle voz a lo que mi garganta no podía articular.
Con el tiempo se hizo un hábito, no siempre regular. Ahora es un no negociable en mi día a día. Para mí esto es un increíble hábito, pero no es una pócima mágica a los problemas que pudieran presentarse y tampoco creo que sea algo que aplique para todos. Para muchos es documentar su vida a través de la fotografía, para otros es grabar videos de ellos mismos para verlos en un futuro y para otros es pintar todos los días. En mi caso, el hábito más importante es escribir y al hacerlo no salgo al mundo con una vida perfecta, pero sí con un andar más ligero. Si con un andar más seguro y confiado. Si con una cosa clara siempre (con suerte dos o tres): Esto que siento, bueno o malo también pasara, entonces ¿Qué puedo hacer hoy con ello?
Creo que así pasa con todos los hábitos. El ejercicio, meditar, comer más saludable, leer o dedicar horas del día al descanso. Ninguno de estos son una pócima mágica que aseguran una vida perfecta, pero sí que son pequeñas semillas a las que si les dedicamos tiempo de acuerdo a nuestros objetivos y somos constantes (lo que signifique para nosotros ser constantes: 1 vez a la semana, 4 veces a la semana, 3 veces al mes) van echando raíces que terminan por sostenernos en días de incertidumbre, tristeza y estrés.
Los hábitos no nos cambian la vida de la noche a la mañana, pero si terminan por darnos las herramientas, la fuerza y la valentía para que la vida se sienta más ligera, más clara y más nuestra con el pasar del tiempo.
VL

